A diferencia de buena parte del rock urbano estatal de finales de los noventa, Sínkope apostó desde sus primeros trabajos por un discurso más poético que combativo. En El Desenkanto del Ruínseñor esa fórmula empieza a cobrar verdadera fuerza. El disco transita entre historias de supervivencia cotidiana, personajes derrotados, reflexiones existenciales y una constante búsqueda de libertad que atraviesa prácticamente todas sus composiciones.
Canciones como"De la Piel del Diablo","Pariendo Sonrisas" o"Sin Cruces ni Cementerios" exhiben una banda que ya domina la mezcla entre contundencia rockera y profundidad lírica. Por su parte,"Tentación","Tus Carnes (Mi Alimento)" y la propia"El Desenkanto del Ruínseñor" muestran una escritura cada vez más personal, alejada de los tópicos habituales del género.
El álbum desprende un aire melancólico pero nunca derrotista. Entre metáforas rurales, humor ácido y un lenguaje deliberadamente callejero, Sínkope construye uno de los discos fundamentales de su primera etapa. Muchos seguidores consideran este trabajo como el puente perfecto entre el sonido de Flujo de Antropina y la madurez creativa que llegaría poco después con...Y Evoluciona el Hombre (Salvajes Civilizados).
01. De la Piel del Diablo
02. Pariendo Sonrisas
03. Sin Cruces ni Cementerios
04. Tentación
05. El Desenkanto del Ruínseñor
06. Deskosíos de la Vida
07. Nacido el 5 de Agosto
08. Tus Carnes (Mi Alimento)
09. La Salud del Hotel Paraíso
10. Y Dios no Vino
11. Sin Pretender (Pero...)
12. Avanzando Pa' Trás
13. Volando y Perdío
14. El Asko Divino
