El debut homónimo de Kortatu en 1985 es uno de los discos más importantes de la historia del punk y ska en el País Vasco. Con este trabajo, el trío formado por Fermín Muguruza, Iñigo Muguruza y Treku Armendáriz consolidó el sonido que mezclaba la urgencia del punk con la energía festiva del ska, creando un estilo que marcaría a toda una generación. Canciones como Hay algo aquí que va mal, Don Vito y la revuelta en el frenopático o El último ska de Manolo Rastamán se convirtieron en himnos inmediatos, reflejando tanto la rabia política como la ironía y el humor característicos de la banda.
La importancia de este disco radica en que abrió el camino para el Rock Radical Vasco (RRV) y puso a Kortatu como referente indiscutible de la escena. Su debut no solo capturó el espíritu contestatario de mediados de los 80, sino que también mostró cómo el ska-punk podía ser un vehículo de protesta y diversión al mismo tiempo. Kortatu (1985) es, en esencia, el punto de partida de una trayectoria que influiría en innumerables bandas posteriores, y sigue siendo un documento fundamental para entender la conexión entre música, política y juventud en Euskadi.
